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Discriminación laboralEl Centro. Viernes 11 de enero de 2008. Por Nelly Acosta Vázquez. Discriminación Laboral. El dilema femenino. Millones de mujeres ejercen un doble rol: trabajan y cuidan a su familia, aunque la mayoría gana siete por ciento menos que los hombres. CUATRO AMIGAS amigas charlan en un café. Todas están de acuerdo en algo: trabajar sin descuidar el rol femenino, cuidar una familia y estar con su pareja, aunque ello implique un doble reto. "Siempre he sentido que los hombres ganan más", dice una de ellas. Otra expresa: "Yo de plano he ocultado que tengo hijos, porque sé que si lo hubiera dicho, no me hubieran dado el puesto que tengo".
Este tema es bastante complejo y no siempre es fácil de detectar. Cada vez es mayor el número de mujeres que ocupan un rol en la población económicamente activa del país. Cifras del instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) revelan que 50 por ciento de los empleados de servicio son mujeres; también lo es 53 por ciento de los que permanecen en una oficina. El problema es que no cuentan con las mismas condiciones y oportunidades. Hablando de dinero De la Maza explica que los sueldos de ellas son hasta 25 por ciento inferiores, aún cuando se trate de la misma actividad. El INEGI detecta incluso, que a nivel nacional, sin importar la actividad y preparación académica de las mujeres, éstas ganan 7 por ciento menos que los hombres, de acuerdo con sus estadísticas sobre sueldos y remuneraciones. "Yo ya he abandonado dos empleos por una situación de este tipo. No es que te hagan el feo por ser mujer, es que si saben que estas casada o que tienes familia, no te dan oportunidades", dice una de estas amigas, que prefiere no decir su nombre. ¿Porqué sucede esto, si los esfuerzos de igualdad de género parecen ir en aumento y si son cada vez más mujeres las que se preparan y esfuerzan por ganar puestos competitivos? De la maza tiene una hipótesis: lo que pesa es el rol femenino. "Una mujer que trabaja y tiene un hogar desempeña más actividades. Quizá salga a trabajar a las 6 de la mañana, pero llegará a lavar ropa, a hacer la tarea con sus hijos y a planchar. Un hombre puede salir a las 11, sólo llega a casa a cenar. Eso significa que es más probable que una mujer rechace juntas a media noche o quedarse horas extras, porque su rol no se lo permite" Esto lo confirman cifras de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresariales, proporcionadas por la ejecutiva de Manpower, que indican que en el país, 40 por ciento de las mujeres son económicamente activas; de este porcentaje, sólo 12 por ciento ocupa puestos gerenciales, 3 por ciento cargos directivos y únicamente 1 por ciento de dirección general. El Síndrome Holandés
Es lo que los expertos llaman síndrome holandés, mismo que ilustra la ejecutiva de Manpower para explicar cómo muchas mujeres que alcanzan la cumbre profesional terminan renunciando, porque no quieren sacrificar sus necesidades familiares. "Mi desarrollo profesional si es importante, pero lo es más mi familia. Nunca acepto una junta después de las 8 de la noche y tampoco arreglar asuntos de oficina los fines de semana. Eso me ha relegado, lo sé, pero no me importa", confiesa otra amiga. Calidad de Vida La Encuesta de Calidad de Vida en el trabajo de la Organización de las naciones Unidas indica que con una diferencia de 10 puntos, los hombres demostraron tener más aspiraciones laborales, mientras que la parte femenina, no manifestó interés en los retos o puestos elevados.
En cuanto a la escolaridad, prácticamente hombres y mujeres en México tienen las mismas oportunidades, aunque muchas mujeres las abandonan porque se embarazan muy jóvenes, y luego pretenden incorporarse al mercado laboral después de los 30, cuando sus hijos son más grandes. Situación difícil porque ya no se encuentran buenas oportunidades. También en este rubro las mujeres se encuentran en desventaja, ya que de acuerdo con datos del INEGI, de la población económicamente activa, 82 por ciento de los hombres tienen escolaridad de secundaria y sólo 58 por ciento de las mujeres logran este nivel de escolaridad. Poca Participación en la Política Para muchas estudiosas del fenómeno de discriminación laboral femenina, la razón de que no se avance en este tema, es que las decisiones de los países siguen estando en manos de los hombres. México no es la excepción. Estadísticas del Sistema de Indicadores para el Seguimiento de la Situación de la Mujer en México (Sisesim) muestran que aunque ha crecido la participación femenina en la política, aún es minoritaria. Por ejemplo, en la Legislatura LVIII, tanto en la Cámara de Diputados, como en la de Senadores, las mujeres ocuparon 16.8 y 18 por ciento de representación, respectivamente. Se estima que la participación femenina en los congresos locales es de 13.8 por ciento y en las presidencias municipales representan 3.7 por ciento de los 2 mil 430 municipios. De las 54 comisiones de la Cámara de Senadores, 10 están encabezadas por mujeres. Sin embargo, ninguno de los cuatro Comités de gobierno en la Cámara de Diputados está presidido por una mujer. Tampoco han logrado presencia en la Comisión Ordinaria Jurisdiccional. Fenómeno Mundial LA SITUACIÓN laboral de las mujeres es un tema aún no resuelto en el mundo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España, en los últimos tres años, las mujeres en toda la Unión Europea han recibido salarios 30 por ciento inferiores a los hombres . Esta situación se "justifica" ante las leyes, por cuestiones de edad (o se es muy joven o demasiado experto), por nivel académico, por tipo de contratación y por profesión. Esto es más evidente en ambientes en los que predominan las mujeres donde hay pocos hombres, ellos suelen ascender más rápido.
Señala que en jerarquías de alto rango, las mujeres perciben 19 por ciento menos sueldo que hombres que ocupan puestos similares. Añade también que la diferencia de salarios entre una empresa grande y una pequeña es de 16 por ciento para los hombres y de 13 por ciento para las mujeres. En América Latina la diferencia es igualmente marcada. La comisión Europea destaca un dato trascendente: el pretexto para remunerar más a hombres es la condición familiar de las mujeres. Si la mujer tiene hijos gana 12 por ciento menos salario; mientras que los hombres casados y con hijos reciben 7 por ciento más salario.
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Lema: Asociación de Madres Solteras y Grupos Vulnerables para el Desarrollo Social. "Por un trato más digno yo madre soltera aquí estoy A.C."
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