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Ética
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Ética tomado de la enciclopedia Encarta
1 INTRODUCCIÓN
Ética (del griego ethika, de ethos, ‘comportamiento’, ‘costumbre’),
principios o pautas de la conducta humana, a menudo y de forma impropia llamada
moral (del latín mores, ‘costumbre’) y por extensión, el estudio de esos
principios a veces llamado filosofía moral. Este artículo se ocupa de la ética
sobre todo en este último sentido y se concreta al ámbito de la civilización
occidental, aunque cada cultura ha desarrollado un modelo ético propio.
La ética, como una rama de la filosofía, está considerada como una ciencia
normativa, porque se ocupa de las normas de la conducta humana, y para
distinguirse de las ciencias formales, como las matemáticas y la lógica, y de
las ciencias empíricas, como la química y la física. Las ciencias empíricas
sociales, sin embargo, incluyendo la psicología, chocan en algunos puntos con
los intereses de la ética ya que ambas estudian la conducta social. Por ejemplo,
las ciencias sociales a menudo procuran determinar la relación entre principios
éticos particulares y la conducta social, e investigar las condiciones
culturales que contribuyen a la formación de esos principios.
2 PRINCIPIOS ÉTICOS
Los filósofos han intentado determinar la bondad en la conducta de acuerdo con
dos principios fundamentales y han considerado algunos tipos de conducta buenos
en sí mismos o buenos porque se adaptan a un modelo moral concreto. El primero
implica un valor final o summum bonum, deseable en sí mismo y no sólo como un
medio para alcanzar un fin. En la historia de la ética hay tres modelos de
conducta principales, cada uno de los cuales ha sido propuesto por varios grupos
o individuos como el bien más elevado: la felicidad o placer; el deber, la
virtud o la obligación y la perfección, el más completo desarrollo de las
potencialidades humanas. Dependiendo del marco social, la autoridad invocada
para una buena conducta es la voluntad de una deidad, el modelo de la naturaleza
o el dominio de la razón. Cuando la voluntad de una deidad es la autoridad, la
obediencia a los mandamientos divinos o a los textos bíblicos supone la pauta de
conducta aceptada. Si el modelo de autoridad es la naturaleza, la pauta es la
conformidad con las cualidades atribuidas a la naturaleza humana. Cuando rige la
razón, se espera que la conducta moral resulte del pensamiento racional.
3 PRUDENCIA, PLACER O PODER
Algunas veces los principios elegidos no tienen especificado su valor último, en
la creencia de que tal determinación es imposible. Esa filosofía ética iguala la
satisfacción en la vida con prudencia, placer o poder, pero se deduce ante todo
de la creencia en la doctrina ética de la realización natural humana como el
bien último.
Una persona que carece de motivación para tener una preferencia puede resignarse
a aceptar todas las costumbres y por ello puede elaborar una filosofía de la
prudencia. Esa persona vive, de esta forma, de conformidad con la conducta moral
de la época y de la sociedad.
El hedonismo es la filosofía que enseña que el bien más elevado es el placer. El
hedonista tiene que decidir entre los placeres más duraderos y los placeres más
intensos, si los placeres presentes tienen que ser negados en nombre de un
bienestar global y si los placeres mentales son preferibles a los placeres
físicos.
Una filosofía en la que el logro más elevado es el poder puede ser resultado de
una competición. Como cada victoria tiende a elevar el nivel de la competición,
el final lógico de una filosofía semejante es un poder ilimitado o absoluto. Los
que buscan el poder pueden no aceptar las reglas éticas marcadas por la
costumbre y, en cambio, conformar otras normas y regirse por otros criterios que
les ayuden a obtener el triunfo. Pueden intentar convencer a los demás de que
son morales en el sentido aceptado del término, para enmascarar sus deseos de
conseguir poder y tener la recompensa habitual de la moralidad.
4 HISTORIA
Desde que los hombres viven en comunidad, la regulación moral de la conducta ha
sido necesaria para el bienestar colectivo. Aunque los distintos sistemas
morales se establecían sobre pautas arbitrarias de conducta, evolucionaron a
veces de forma irracional, a partir de que se violaran los tabúes religiosos o
de conductas que primero fueron hábito y luego costumbre, o asimismo de leyes
impuestas por líderes para prevenir desequilibrios en el seno de la tribu.
Incluso las grandes civilizaciones clásicas egipcia y sumeria desarrollaron
éticas no sistematizadas, cuyas máximas y preceptos eran impuestos por líderes
seculares como Ptahhotep, y estaban mezclados con una religión estricta que
afectaba a la conducta de cada egipcio o cada sumerio. En la China clásica las
máximas de Confucio fueron aceptadas como código moral. Los filósofos griegos,
desde el siglo VI a.C. en adelante, teorizaron mucho sobre la conducta moral, lo
que llevó al posterior desarrollo de la ética como una filosofía.
5 LA TEMPRANA ÉTICA GRIEGA
En el siglo VI a.C. el filósofo heleno Pitágoras desarrolló una de las primeras
reflexiones morales a partir de la misteriosa religión griega del orfismo. En la
creencia de que la naturaleza intelectual es superior a la naturaleza sensual y
que la mejor vida es la que está dedicada a la disciplina mental, fundó una
orden semirreligiosa con leyes que hacían hincapié en la sencillez en el hablar,
el vestir y el comer. Sus miembros ejecutaban ritos que estaban destinados a
demostrar sus creencias religiosas.
En el siglo V a.C. los filósofos griegos conocidos como sofistas, que enseñaron
retórica, lógica y gestión de los asuntos públicos, se mostraron escépticos en
lo relativo a sistemas morales absolutos. El sofista Protágoras enseñó que el
juicio humano es subjetivo y que la percepción de cada uno sólo es válida para
uno mismo. Gorgias llegó incluso al extremo de afirmar que nada existe, pues si
algo existiera los seres humanos no podrían conocerlo; y que si llegaban a
conocerlo no podrían comunicar ese conocimiento. Otros sofistas, como Trasímaco,
creían que la fuerza hace el derecho. Sócrates se opuso a los sofistas. Su
posición filosófica, representada en los diálogos de su discípulo Platón, puede
resumirse de la siguiente manera: la virtud es conocimiento; la gente será
virtuosa si sabe lo que es la virtud, y el vicio, o el mal, es fruto de la
ignorancia. Así, según Sócrates, la educación como aquello que constituye la
virtud puede conseguir que la gente sea y actúe conforme a la moral.
6 ESCUELAS GRIEGAS DE ÉTICA
La mayoría de las escuelas de filosofía moral griegas posteriores surgieron de
las enseñanzas de Sócrates. Cuatro de estas escuelas fueron creadas por sus
discípulos inmediatos: los cínicos, los cirenaicos, los megáricos (escuela
fundada por Euclides de Megara) y los platónicos.
Los cínicos, en especial el filósofo Antístenes, afirmaban que la esencia de la
virtud, el bien único, es el autocontrol, y que esto se puede inculcar. Los
cínicos despreciaban el placer, que consideraban el mal si era aceptado como una
guía de conducta. Juzgaban todo orgullo como un vicio, incluyendo el orgullo en
la apariencia, o limpieza. Se cuenta que Sócrates dijo a Antístenes: “Puedo ver
tu orgullo a través de los agujeros de tu capa”.
Los cirenaicos, sobre todo Aristipo de Cirene, eran hedonistas y creían que el
placer era el bien mayor (en tanto en cuanto no dominara la vida de cada uno),
que ningún tipo de placer es superior a otro y, por ello, que sólo es mensurable
en grado y duración.
Los megáricos, seguidores de Euclides, propusieron que aunque el bien puede ser
llamado sabiduría, Dios o razón, es ‘uno’ y que el Bien es el secreto final del
Universo que sólo puede ser revelado mediante el estudio lógico.
Según Platón, el bien es un elemento esencial de la realidad. El mal no existe
en sí mismo, sino como reflejo imperfecto de lo real, que es el bien. En sus
Diálogos (primera mitad del siglo IV a.C.) mantiene que la virtud humana
descansa en la aptitud de una persona para llevar a cabo su propia función en el
mundo. El alma humana está compuesta por tres elementos —el intelecto, la
voluntad y la emoción— cada uno de los cuales posee una virtud específica en la
persona buena y juega un papel específico. La virtud del intelecto es la
sabiduría, o el conocimiento de los fines de la vida; la de la voluntad es el
valor, la capacidad de actuar, y la de las emociones es la templanza, o el
autocontrol.
La virtud última, la justicia, es la relación armoniosa entre todas las demás,
cuando cada parte del alma cumple su tarea apropiada y guarda el lugar que le
corresponde. Platón mantenía que el intelecto ha de ser el soberano, la voluntad
figuraría en segundo lugar y las emociones en el tercer estrato, sujetas al
intelecto y a la voluntad. La persona justa, cuya vida está guiada por este
orden, es por lo tanto una persona buena. Aristóteles, discípulo de Platón,
consideraba la felicidad como la meta de la vida. En su principal obra sobre
esta materia, Ética a Nicómaco (finales del siglo IV a.C.), definió la felicidad
como una actividad que concuerda con la naturaleza específica de la humanidad;
el placer acompaña a esta actividad pero no es su fin primordial. La felicidad
resulta del único atributo humano de la razón, y funciona en armonía con las
facultades humanas. Aristóteles mantenía que las virtudes son en esencia un
conjunto de buenos hábitos y que para alcanzar la felicidad una persona ha de
desarrollar dos tipos de hábitos: los de la actividad mental, como el del
conocimiento, que conduce a la más alta actividad humana, la contemplación, y
aquéllos de la emoción práctica y la emoción, como el valor. Las virtudes
morales son hábitos de acción que se ajustan al término medio, el principio de
moderación, y han de ser flexibles debido a las diferencias entre la gente y a
otros factores condicionantes. Por ejemplo, lo que uno puede comer depende del
tamaño, la edad y la ocupación. En general, Aristóteles define el término medio
como el estado virtuoso entre los dos extremos de exceso e insuficiencia; así,
la generosidad, una virtud, es el punto medio entre el despilfarro y la
tacañería. Para Aristóteles, las virtudes intelectuales y morales son sólo
medios destinados a la consecución de la felicidad, que es el resultado de la
plena realización del potencial humano.
7 ESTOICISMO
La filosofía del estoicismo se desarrolló en torno al 300 a.C. durante los
periodos helenístico y romano. En Grecia los principales filósofos estoicos
fueron Zenón de Citio, Cleantes y Crisipo de Soli. En Roma el estoicismo resultó
ser la más popular de las filosofías griegas y Cicerón fue, entre los romanos
ilustres, uno de los que cayó bajo su influencia. Sus principales representantes
durante el periodo romano fueron el filósofo griego Epicteto y el emperador y
pensador romano Marco Aurelio. Según los estoicos, la naturaleza es ordenada y
racional, y sólo puede ser buena una vida llevada en armonía con la naturaleza.
Los filósofos estoicos, sin embargo, también se mostraban de acuerdo en que como
la vida está influenciada por circunstancias materiales el individuo tendría que
intentar ser todo lo independiente posible de tales condicionamientos. La
práctica de algunas virtudes cardinales, como la prudencia, el valor, la
templanza y la justicia, permite alcanzar la independencia conforme el espíritu
del lema de los estoicos, “Aguanta y renuncia”. De ahí, que la palabra estoico
haya llegado a significar fortaleza frente a la dificultad.
8 EPICUREÍSMO
En los siglos IV y III a.C., el filósofo griego Epicuro desarrolló un sistema de
pensamiento, más tarde llamado epicureísmo, que identificaba la bondad más
elevada con el placer, sobre todo el placer intelectual y, al igual que el
estoicismo, abogó por una vida moderada, incluso ascética, dedicada a la
contemplación. El principal exponente romano del epicureísmo fue el poeta y
filósofo Lucrecio, cuyo poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas),
escrito hacia la mitad del siglo I a.C., combinaba algunas ideas derivadas de
las doctrinas cosmológicas del filósofo griego Demócrito con otras derivadas de
la ética de Epicuro. Los epicúreos buscaban alcanzar el placer manteniendo un
estado de serenidad, es decir, eliminando todas las preocupaciones de carácter
emocional. Consideraban las creencias y prácticas religiosas perniciosas porque
preocupaban al individuo con pensamientos perturbadores sobre la muerte y la
incertidumbre de la vida después de ese tránsito. Los epicúreos mantenían
también que es mejor posponer el placer inmediato con el objeto de alcanzar una
satisfacción más segura y duradera en el futuro; por lo tanto, insistieron en
que la vida buena lo es en cuanto se halla regulada por la autodisciplina.
9 ÉTICA CRISTIANA
Los modelos éticos de la edad clásica fueron aplicados a las clases dominantes,
en especial en Grecia. Las mismas normas no se extendieron a los no griegos, que
eran llamados barbaroi (bárbaros), un término que adquirió connotaciones
peyorativas. En cuanto a los esclavos, la actitud hacia los mismos puede
resumirse en la calificación de ‘herramientas vivas’ que le aplicó Aristóteles.
En parte debido a estas razones, y una vez que decayeron las religiones paganas,
las filosofías contemporáneas no consiguieron ningún refrendo popular y gran
parte del atractivo del cristianismo se explica por la extensión de la
ciudadanía moral a todos, incluso a los esclavos.
El advenimiento del cristianismo marcó una revolución en la ética, al introducir
una concepción religiosa de lo bueno en el pensamiento occidental. Según la idea
cristiana una persona es dependiente por entero de Dios y no puede alcanzar la
bondad por medio de la voluntad o de la inteligencia, sino tan sólo con la ayuda
de la gracia de Dios. La primera idea ética cristiana descansa en la regla de
oro: “Lo que quieras que los hombres te hagan a ti, házselo a ellos” (Mt. 7,12);
en el mandato de amar al prójimo como a uno mismo (Lev. 19,18) e incluso a los
enemigos (Mt. 5,44), y en las palabras de Jesús: “Dad al César lo que es del
César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22,21). Jesús creía que el principal
significado de la ley judía descansa en el mandamiento “amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente,
y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc. 10,27).
El cristianismo primigenio realzó como virtudes el ascetismo, el martirio, la
fe, la misericordia, el perdón, el amor no erótico, que los filósofos clásicos
de Grecia y Roma apenas habían considerado importantes.
10 ÉTICA DE LOS PADRES DE LA IGLESIA
Uno de los puntos fuertes de la ética cristiana fue la oposición al maniqueísmo,
una religión de origen persa que mantenía que el bien y el mal (la luz y la
sombra) eran fuerzas opuestas que luchaban por el dominio absoluto. El
maniqueísmo tuvo mucha aceptación en los siglos III y IV d.C. San Agustín,
considerado como el fundador de la teología cristiana, fue maniqueo en su
juventud pero abandonó este credo después de recibir la influencia del
pensamiento de Platón. Tras su conversión al cristianismo en el 387, intentó
integrar la noción platónica con el concepto cristiano de la bondad como un
atributo de Dios, y el pecado como la caída de Adán, de cuya culpa una persona
está redimida por la gracia de Dios. La creencia maniqueísta en el diablo
persistió, sin embargo, como se puede ver en la convicción de san Agustín en la
maldad intrínseca de la naturaleza humana. Esta actitud pudo reflejar su propio
sentido de culpabilidad, por los excesos que había cometido en la adolescencia y
puede justificar el énfasis que puso la primera doctrina moral cristiana sobre
la castidad y el celibato.
Durante la edad media tardía, los trabajos de Aristóteles, a los que se pudo
acceder a través de los textos y comentarios preparados por estudiosos árabes,
tuvieron una fuerte influencia en el pensamiento europeo. Al resaltar el
conocimiento empírico en comparación con la revelación, el aristotelismo
amenazaba la autoridad intelectual de la Iglesia. El teólogo cristiano santo
Tomás de Aquino consiguió, sin embargo, armonizar el aristotelismo con la
autoridad católica al admitir la verdad del sentido de la experiencia pero
manteniendo que ésta completa la verdad de la fe. La gran autoridad intelectual
de Aristóteles se puso así al servicio de la autoridad de la Iglesia, y la
lógica aristotélica acabó por apoyar los conceptos agustinos del pecado original
y de la redención por medio de la gracia divina. Esta síntesis representa la
esencia de la mayor obra de Tomás de Aquino, Summa Theologiae (1265-1273).
11 ÉTICA Y PENITENCIA
Conforme la Iglesia medieval se hizo más poderosa, se desarrolló un modelo de
ética que aportaba el castigo para el pecado y la recompensa de la inmortalidad
para premiar la virtud. Las virtudes más importantes eran la humildad, la
continencia, la benevolencia y la obediencia; la espiritualidad, o la bondad de
espíritu, era indispensable para la moral. Todas las acciones, tanto las buenas
como las malas, fueron clasificadas por la Iglesia y se instauró un sistema de
penitencia temporal como expiación de los pecados.
Las creencias éticas de la Iglesia medieval fueron recogidas en literatura en la
Divina Comedia de Dante, que estaba influenciada por las filosofías de Platón,
Aristóteles y santo Tomás de Aquino. En la sección de la Divina Comedia titulada
‘Infierno’, Dante clasifica el pecado bajo tres grandes epígrafes, cada uno de
los cuales tenía más subdivisiones. En un orden creciente de pecado colocó los
pecados de incontinencia (sensuales o emocionales), de violencia o brutalidad
(de la voluntad), y de fraude o malicia (del intelecto). Las tres facultades del
alma de Platón son repetidas así en su orden jerárquico original, y los pecados
son considerados como perversiones de una u otra de las tres facultades.
12 ÉTICA DESPUÉS DE LA REFORMA
La influencia de las creencias y prácticas éticas cristianas disminuyó durante
el renacimiento. La Reforma protestante provocó un retorno general a los
principios básicos dentro de la tradición cristiana, cambiando el énfasis puesto
en algunas ideas e introduciendo otras nuevas. Según Martín Lutero, la bondad de
espíritu es la esencia de la piedad cristiana. Al cristiano se le exige una
conducta moral o la realización de actos buenos, pero la justificación, o la
salvación, viene sólo por la fe. El propio Lutero había contraído matrimonio y
el celibato dejó de ser obligatorio para el clero protestante.
El teólogo protestante francés y reformista religioso Juan Calvino aceptó la
doctrina teológica de que la salvación se obtiene sólo por la fe y mantuvo
también la doctrina agustina del pecado original. Los puritanos eran calvinistas
y se adhirieron a la defensa que hizo Calvino de la sobriedad, la diligencia, el
ahorro y la ausencia de ostentación; para ellos la contemplación era
holgazanería y la pobreza era o bien castigo por el pecado o bien la evidencia
de que no se estaba en gracia de Dios. Los puritanos creían que sólo los
elegidos podrían alcanzar la salvación. Se consideraban a sí mismos elegidos,
pero no podían estar seguros de ello hasta que no hubieran recibido una señal.
Creían que su modo de vida era correcto en un plano ético y que ello comportaba
la prosperidad mundana. La prosperidad fue aceptada pues como la señal que
esperaban. La bondad se asoció a la riqueza y la pobreza al mal. No lograr el
éxito en la profesión de cada uno pareció ser un signo claro de que la
aprobación de Dios había sido negada. La conducta que una vez se pensó llevaría
a la santidad, llevó a los descendientes de los puritanos a la riqueza material.
En general, durante la Reforma la responsabilidad individual se consideró más
importante que la obediencia a la autoridad o a la tradición. Este cambio, que
de una forma indirecta provocó el desarrollo de la ética secular moderna, se
puede apreciar en De iure belli et pacis (La ley de la guerra y la paz, 1625)
realizado por el jurista, teólogo y estadista holandés Hugo Grocio. Aunque esta
obra apoya algunas de las doctrinas de santo Tomás de Aquino, se centra más en
las obligaciones políticas y civiles de la gente dentro del espíritu de la ley
romana clásica. Grocio afirmaba que la ley natural es parte de la ley divina y
se funda en la naturaleza humana, que muestra un deseo por lograr la asociación
pacífica con los demás y una tendencia a seguir los principios generales en la
conducta. Por ello, la sociedad está basada de un modo armónico en la ley
natural.
13 FILOSOFÍAS ÉTICAS SECULARES
En el Leviatán (1651), el filósofo inglés Thomas Hobbes atribuye la mayor
importancia a la sociedad organizada y al poder político. Afirmaba que la vida
humana en el “estado de naturaleza” (independiente de o anterior a, la
institución del estado civil) es “solitaria, pobre, sucia, violenta y corta” y
que es “una guerra de todos contra todos”. En consecuencia, la gente busca
seguridad participando en un contrato social en el que el poder original de cada
persona se cede a un soberano que, a su vez, regula la conducta.
Esta postura conservadora en política asume que los seres humanos son malos y
precisan un Estado fuerte para reprimirlos. No obstante, Hobbes afirmaba que si
un soberano no da seguridad y orden y es derrocado por sus súbditos, la sociedad
vuelve al estado de naturaleza y puede comprometerse en un nuevo contrato. La
doctrina de Hobbes relativa al estado y al contrato social marcó el pensamiento
del filósofo inglés John Locke. En sus dos Tratados sobre el gobierno civil
(1690) Locke mantenía, sin embargo, que el fin del contrato social es limitar el
poder absoluto de la autoridad y, como contrapeso, promover la libertad
individual.
La razón humana es el criterio para una conducta recta en el modelo elaborado
por el filósofo holandés Baruch Spinoza. En su obra más importante, Ética
(1677), Spinoza afirmaba que la ética se deduce de la psicología y la psicología
de la metafísica. Sostenía que todas las cosas son neutras en el orden moral
desde el punto de vista de la eternidad; sólo las necesidades e intereses
humanos determinan lo que se considera bueno o malo, el bien y el mal. Todo lo
que contribuye al conocimiento de la naturaleza del ser humano o se halla en
consonancia con la razón humana está prefigurado como bueno. Por ello, cabe
suponer que todo lo que la gente tiene en común es lo mejor para cada uno, lo
bueno que la gente busca para los demás es lo bueno que desea para sí misma.
Además, la razón es necesaria para refrenar las pasiones y alcanzar el placer y
la felicidad evitando el sufrimiento. El estado humano más elevado, según
Spinoza, es el “amor intelectual de Dios” que viene dado por el conocimiento
intuitivo, una facultad mayor que la razón ordinaria. Con el uso adecuado de
esta propiedad, una persona puede contemplar la totalidad del universo mental y
físico y considerar que éste engloba una sustancia infinita que Spinoza denomina
Dios sin disociarlo del mundo.
13.1 Las leyes de Newton
La mayoría de los grandes descubrimientos científicos han afectado a la ética.
Los descubrimientos de Isaac Newton, el filósofo científico inglés del siglo
XVII, aportaron uno de los primeros y más claros ejemplos de esta influencia.
Las leyes de Newton se consideraron como prueba de un orden divino racional. La
opinión contemporánea al respecto fue expresada por el poeta inglés Alexander
Pope en el verso “Dios dijo: ¡dejad en paz a Newton!, y se hizo la luz”. Los
hallazgos e hipótesis de Newton provocaron que los filósofos tuvieran confianza
en un modelo ético tan racional y ordenado como se suponía que era la
naturaleza.
13.2 Filosofías éticas anteriores al darwinismo
Durante el siglo XVIII, los filósofos británicos David Hume, en Ensayos morales
y políticos (1741-1742), y Adam Smith, autor de la teoría económica del
laissez-faire, en su Teoría de los sentimientos morales (1759), formularon
modelos éticos del mismo modo subjetivos. Identificaron lo bueno con aquello que
produce sentimientos de satisfacción y lo malo con lo que provoca dolor. Según
Hume y Smith, las ideas de moral e interés público provocan sentimientos de
simpatía entre personas que tienden las unas hacia las otras incluso cuando no
están unidas por lazos de parentesco u otros lazos directos.
El filósofo y novelista francés Jean-Jacques Rousseau, en su Contrato social
(1762), aceptó la teoría de Hobbes de una sociedad regida por las cláusulas de
un contrato social. En su novela Emilio o De la educación (1762) y en otras
obras, sin embargo, atribuía el mal ético a las inadaptaciones sociales y
mantuvo que los humanos eran buenos por naturaleza. El anarquista, filósofo,
novelista y economista político británico William Godwin llevó esta convicción
hasta su extremo lógico en su Ensayo sobre la justicia política (1793), que
rechazaba todas las instituciones sociales, incluidas las del Estado, sobre la
base de que su simple existencia constituye la fuente del mal.
Una mayor aportación a la ética fue hecha a finales del siglo XVIII por el
filósofo alemán Immanuel Kant en su Fundamentación de la metafísica de las
costumbres (1785). Según Kant, no importa con cuánta inteligencia actúe el
individuo, los resultados de las acciones humanas están sujetos a accidentes y
circunstancias; por lo tanto, la moralidad de un acto no tiene que ser juzgada
por sus consecuencias sino sólo por su motivación ética. Sólo en la intención
radica lo bueno, ya que es la que hace que una persona obre, no a partir de la
inclinación, sino desde la obligación, que está basada en un principio general
que es el bien en sí mismo. Como principio moral último, Kant volvió a plantear
el término medio en una forma lógica: “Obra como si la máxima de tu acción
pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza”. Esta
regla es denominada imperativo categórico, porque es general y a la vez encierra
un mandato. Kant insistió en que uno ha de tratar a los demás como si fueran “en
cada caso un fin, y nunca sólo un medio”.
13.3 Utilitarismo
La doctrina ética y política conocida como utilitarismo fue formulada por el
británico Jeremy Bentham hacia finales del siglo XVIII y más tarde comentada por
el también filósofo y británico James Mill y su hijo John Stuart Mill. En su
Introducción a los principios de la moral y la legislación (1789), Bentham
explicó el principio de utilidad como el medio para contribuir al aumento de la
felicidad de la comunidad. Creía que todas las acciones humanas están motivadas
por un deseo de obtener placer y evitar el sufrimiento. Al ser el utilitarismo
un hedonismo universal, y no un hedonismo egoísta como podría interpretarse el
epicureísmo, su bien más elevado consiste en alcanzar la mayor felicidad para el
mayor número de personas.
13.4 Ética hegeliana
En La filosofía del Derecho (1821), el filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich
Hegel aceptó el imperativo categórico de Kant, pero lo enmarcó en una teoría
universal evolutiva donde toda la historia está contemplada como una serie de
etapas encaminadas a la manifestación de una realidad fundamental que es tanto
espiritual como racional. La moral, según Hegel, no es el resultado de un
contrato social, sino un crecimiento natural que surge en la familia y culmina,
en un plano histórico y político, en el Estado prusiano de su tiempo. “La
historia del mundo, escribió, es disciplinar la voluntad natural incontrolada,
llevarla a la obediencia de un principio universal y facilitar una libertad
subjetiva”.
El filósofo y teólogo danés Sören Kierkegaard reaccionó con fuerza en contra del
modelo de Hegel. En O lo Uno o lo Otro (1843), Kierkegaard manifestó su mayor
preocupación ética, el problema de la elección. Creía que modelos filosóficos
como el de Hegel ocultan este problema crucial al presentarlo como un asunto
objetivo con una solución universal, en vez de un asunto subjetivo al que cada
persona tiene que enfrentarse de manera individual. La propia elección de
Kierkegaard fue vivir sometido a la ética cristiana. Su énfasis en la necesidad
de la elección tuvo influencia en algunos filósofos relacionados con el
movimiento conocido como existencialismo, tanto como con algunos filósofos
críticos, cristianos y judíos.
13.5 Ética a partir de Darwin
Felix Adler El pedagogo germano-estadounidense Felix Adler fundó en 1876, en
Nueva York (Estados Unidos), la primera Sociedad de Cultura Ética, institución
que dirigiría el denominado Movimiento Ético Cultural. Adler otorgaba una gran
importancia a la ética, como fundamento de las relaciones, y a la promoción de
la cultura.Corbis
El desarrollo científico que más afectó a la ética después de Newton fue la
teoría de la evolución presentada por Charles Darwin. Los hallazgos de Darwin
facilitaron soporte documental al modelo, algunas veces denominado ética
evolutiva, término aportado por el filósofo británico Herbert Spencer, según el
cual la moral es sólo el resultado de algunos hábitos adquiridos por la
humanidad a lo largo de la evolución. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche dio
una explicación asombrosa pero lógica de la tesis darwinista acerca de que la
selección natural es una ley básica de la naturaleza. Según Nietzsche, la
llamada conducta moral es necesaria tan sólo para el débil. La conducta moral
—en particular la defendida por el judeocristianismo, que según él es una
doctrina esclava— tiende a permitir que el débil impida la autorrealización del
fuerte. De acuerdo con Nietzsche, toda acción tendría que estar orientada al
desarrollo del individuo superior, su famoso Übermensch (‘superhombre’), que
será capaz de realizar y cumplir la más nobles posibilidades de la existencia.
Nietzsche encontró que este ser ideal quedaba ejemplificado en los filósofos
griegos clásicos anteriores a Platón y en jefes militares como Julio César y
Napoleón.
En oposición al concepto de lucha despiadada e incesante como fundamento de la
ley rectora de la naturaleza, el anarquista y filósofo ruso Piotr Alexéievich
Kropotkin, entre otros, presentó estudios de conducta animal en la naturaleza
demostrando que existía la ayuda mutua. Kropotkin afirmó que la supervivencia de
las especies se mantiene a través de la ayuda mutua y que los humanos han
alcanzado la primacía entre los animales a lo largo de la evolución de las
especies mediante su capacidad para la asociación y la cooperación. Kropotkin
expuso sus ideas en una serie de trabajos, entre ellos Ayuda mutua, un factor en
la evolución (1890-1902) y Ética, origen y desarrollo (publicado después de su
muerte en 1924). En la creencia de que los gobiernos se basan en la fuerza y que
si son eliminados el instinto de cooperación de la gente llevaría de forma
espontánea hacia la implantación natural de un orden cooperativo, Kropotkin
defendió el anarquismo.
Los antropólogos han aplicado los principios evolutivos al estudio de las
sociedades y las culturas humanas. Estos análisis han vuelto a subrayar los
distintos conceptos del bien y del mal planteados por diferentes sociedades; por
lo tanto, se creía que la mayoría de esos conceptos tenía un valor más relativo
que universal. De entre los conceptos éticos basados en un enfoque antropológico
resaltan los del antropólogo finlandés Edvard A. Westermarck en Relatividad
ética (1932).
14 PSICOANÁLISIS Y CONDUCTISMO
La ética moderna está muy influida por el psicoanálisis de Sigmund Freud y sus
seguidores y las doctrinas conductistas basadas en los descubrimientos sobre
estímulo-respuesta del fisiólogo ruso Iván Petróvich Pávlov. Freud atribuyó el
problema del bien y del mal en cada individuo a la lucha entre el impulso del yo
instintivo para satisfacer todos sus deseos y la necesidad del yo social de
controlar o reprimir la mayoría de esos impulsos con el fin de que el individuo
actúe dentro de la sociedad. A pesar de que la influencia de Freud no ha sido
asimilada por completo en el conjunto del pensamiento ético, la psicología
freudiana ha mostrado que la culpa, respondiendo a motivaciones de naturaleza
sexual, subyace en el pensamiento clásico que dilucida sobre el bien y el mal.
El conductismo, a través de la observación de los comportamientos animales,
formuló una teoría según la cual la naturaleza humana podía ser variada, creando
una serie de estímulos que facilitaran circunstancias favorables para respuestas
sociales condicionadas. En la década de 1920 el conductismo fue aceptado en
Estados Unidos, en especial en teorías de pediatras, aprendizaje infantil y
educación en general. Tuvo su mayor influencia, sin embargo, en el pensamiento
de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Allí, el llamado nuevo
ciudadano soviético fue instruido de acuerdo con los principios conductistas a
través del condicionante poder de la rígida y controlada sociedad soviética. La
ética soviética definía lo bueno como todo aquello beneficioso para el Estado y
lo malo como aquello que se le oponía o lo cuestionaba.
En sus escritos de finales del siglo XIX y principios del XX, el filósofo y
psicólogo estadounidense William James abordó algunos de los puntos centrales y
característicos en las interpretaciones de Freud y Pávlov. James es más conocido
como el fundador del pragmatismo, que defiende que el valor de las ideas está
determinado por sus consecuencias. Su mayor contribución a la teoría ética, no
obstante, descansa en su insistencia al valorar la importancia de las
interrelaciones, tanto en las ideas como en otros fenómenos.
15 TENDENCIAS RECIENTES
El filósofo británico Bertrand Russell marcó un cambio de rumbo en el
pensamiento ético de las últimas décadas. Muy crítico con la moral convencional,
reivindicó la idea de que los juicios morales expresan deseos individuales o
hábitos aceptados. En su pensamiento, tanto el santo ascético como el sabio
independiente son pobres modelos humanos porque ambos son individuos
incompletos. Los seres humanos completos participan en plenitud de la vida de la
sociedad y expresan todo lo que concierne a su naturaleza. Algunos impulsos
tienen que ser reprimidos en interés de la sociedad y otros en interés del
desarrollo del individuo, pero el crecimiento natural ininterrumpido y la
autorrealización de una persona son los factores que convierten una existencia
en buena y una sociedad en una convivencia armoniosa.
Varios filósofos del siglo XX, algunos de los cuales han asumido las teorías del
existencialismo, se han interesado por el problema de la elección ética
individual lanzada por Kierkegaard y Nietzsche. La orientación de algunos de
estos pensadores es religiosa, como la del filósofo ruso Nikolái Alexándrovich
Berdiáiev, que subrayó la libertad del espíritu individual; la del filósofo
austro-judío Martin Buber, que se ocupó de la moral de las relaciones entre
individuos; la del teólogo protestante germano-estadounidense Paul Tillich, que
resaltó el valor de ser uno mismo, y la del filósofo y dramaturgo católico
francés Gabriel Marcel y el filósofo y psiquiatra protestante alemán Karl
Jaspers, ambos interesados en la unicidad del individuo y la importancia de la
comunicación entre los individuos. Una tendencia distinta en el pensamiento
ético moderno caracteriza los escritos de los filósofos franceses Jacques
Maritain y Étienne Gilson, que siguieron la línea marcada por santo Tomás de
Aquino. Según Maritain, “el existencialismo verdadero” pertenece a esta
tradición cristiana.
Otros filósofos modernos no aceptan ninguna de las religiones tradicionales. El
filósofo alemán Martin Heidegger mantenía que no existe ningún Dios, aunque
alguno puede surgir en el futuro. Los seres humanos, por lo tanto, se hallan
solos en el Universo y tienen que adoptar y asumir sus decisiones éticas en la
conciencia constante de la muerte. El filósofo y escritor francés Jean-Paul
Sartre razonó su agnosticismo pero también resaltó la heideggeriana conciencia
de la muerte. Sartre mantuvo que los individuos tienen la responsabilidad ética
de comprometerse en las actividades sociales y políticas de su tiempo. El
supuesto conflicto sobre la existencia de un Dios omnipresente, no revestía
ningún sentido de trascendencia para el individuo, pues en nada afectaba a su
compromiso con la libertad personal
Entre otros filósofos modernos, como el estadounidense John Dewey, figuran los
que se han interesado por el pensamiento ético desde el punto de vista del
instrumentalismo. Según Dewey, el bien es aquello que ha sido elegido después de
reflexionar tanto sobre el medio como sobre las probables consecuencias de
llevar a cabo ese acto considerado bueno o un bien.
La discusión contemporánea sobre la ética ha continuado con los escritos de
George Edward Moore, en particular por los efectos de su Principia ethica. Moore
mantuvo que los principios éticos son definibles en los términos de la palabra
bueno, considerando que ‘la bondad’ es indefinible. Esto es así porque la bondad
es una cualidad simple, no analizable.
Los filósofos que no están de acuerdo con Moore en este sentido, y que creen que
se puede analizar el bien, son llamados naturalistas. A Moore se le califica de
intuicionista. Naturalistas e intuicionistas consideran los enunciados éticos
como descriptivos del mundo, o sea, verdadero o falso. Los filósofos que
difieren de esta posición pertenecen a una tercera escuela, no cognitiva, donde
la ética no representa una forma de conocimiento y el lenguaje ético no es
descriptivo. Una rama importante de la escuela no cognitiva defiende el
empirismo o positivismo lógico, que cuestiona la validez de los planteamientos
éticos que están comparados con enunciados de hecho o de lógica. Algunos
empiristas lógicos afirman que los enunciados éticos sólo tienen significado
emocional o persuasivo.[1]
Ética tomado de
Wikipedia
La ética (Griego, ήθος : 'lugar donde se habita'. Latín, mos : 'costumbre').
Es la rama de la filosofía que estudia los fundamentos de lo que se considera
bueno, debido o moralmente correcto. También puede definirse como el saber
acerca de una adecuada gestión de la libertad, pues tiene la diferencia entre el
bien y el mal basado en los valores universales.
INTRODUCCIÓN
Es menester diferenciar entre los términos 'ética' y 'moral'.
Aunque frecuentemente son tomados como sinónimos, se prefiere el
empleo del vocablo 'moral' para designar el conjunto de valores,
normas y costumbres de un individuo o grupo humano determinado.
Se reserva la palabra 'ética', en cambio, para aludir al intento
racional (vale decir, filosófico) de fundamentar la moral
entendida en cuanto fenómeno de la
moralidad o
ethos. En otras palabras: la ética es una tematización
del ethos, es el proyecto de crear una moral racional,
universalizable y, en consecuencia, transcultural.
Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios.
Esta sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es
una afirmación que contendrá términos tales como 'malo',
'bueno', 'correcto', 'incorrecto', 'obligatorio', 'permitido',
etc, referido a una acción o decisión. Cuando se emplean
sentencias éticas se está valorando moralmente a personas,
situaciones, cosas o acciones. De este modo, se está
estableciendo juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: "Ese
político es corrupto", "Ese hombre es impresentable", "Su
presencia es loable", etc. En estas declaraciones aparecen los
términos 'corrupto', 'impresentable' y 'loable' que implican
valoraciones de tipo moral.
RAMAS
La ética se subdivide, a su vez, en diferentes ramas:
HISTORIA
Desde el inicio de la reflexión filosófica ha estado presente
la consideración sobre la praxis.
Platón elabora un completo tratado de ética política, la
República.
Aristóteles hace el primer tratado de ética, la
Ética a Nicómaco, basada en la convicción de que todo
ser humano busca la felicidad (ética eudemónica). Los
estoicos y los
epicúreos propusieron comportamientos morales basado en
principios opuestos: la virtud, vivida con moderación
(estoicismo), y la búsqueda del placer.
Los filósofos éticos posteriores elaboraron de diversos modos
estos principios, hasta la revolución de
Immanuel Kant, que rechaza una fundamentación de la ética en
otra cosa que no sea imperativo moral mismo. Los filósofos
idealistas desarrollaron esta moral del imperativo categórico.
La ética del
siglo XX ha conocido aportes importantísimos por parte de
numerosos autores: los vitalistas y existencialistas desarrollan
el sentido de la opción y de la responsabilidad,
Max Scheler elabora una fenomenología de los valores,...
Autores como
Alain Badiou han intentado demostrar que esta principal
tendencia (en las opiniones y en las instituciones), la cuestión
de "la ética" en el siglo XX, es en realidad un "verdadero
nihilismo" y "una amenazante denegación de todo pensamiento"[*].
BIBLIOGRAFÍA
Los autores contemporáneos y sus obras más importantes en
lengua castellana son (por orden alfabético):
Escritores de otras nacionalidades o comunidades
lingüísticas:
Alain Badiou,
La Ética. Ensayo sobre la conciencia
del Mal
(1993)[**]
NOTAS
[*] Badiou, Alain.
La Ética. Ensayo sobre la conciencia del Mal (1993)
[**] Texto en internet: Badiou, Alain.
La Ética. Ensayo sobre la conciencia del Mal (1993)[2]
Fuentes:
[1]
Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft
Corporation. Reservados todos los derechos.
[2] Wikipedia la Enciclopedia Libre.
Filosofía. 7 septiembre
2006.
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tica. 7 de septiembre de 2006.
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